La empresa
familiar dominicana: apuntes para lograr una sucesión menos caótica.
Guillermo vanderLinde, Alina
Bello
Pontificia Universidad
Católica Madre y Maestra
Introducción
Las empresas familiares han de estar diseñadas para pasar de
generación a generación y para ello deben ser guiadas a través de la decisión
de los padres o predecesores de preparar e integrar a los hijos o sucesores
para la continuación de la empresa; así como estos últimos asumir el liderazgo de continuar con el negocio de la
familia. Muchos exponen la lamentable
realidad de que las empresas familiares no conservan una larga trayectoria,
como lo hace los apellidos de la familia.
Lo mismo que a nivel mundial, la República Dominicana no escapa de esta
situación.
En este trabajo nos proponemos indagar la actitud que tienen tanto
los predecesores como los sucesores para que estos últimos se integren a la
empresa de la familia y la misma pueda extenderse a otras generaciones. Respondamos pues a la pregunta de qué está
haciendo la empresa familiar dominicana para mantener en el tiempo los negocios
que sus fundadores o la segunda generación ya están manejando y qué piensan
estos empresarios sobre el destino de su negocio y su posición en relación a la
preparación y sucesión de sus hijos.
Revisión Teórica
Al hablar de negocios familiares, en primer
término debemos comprender que “el negocio familiar es aquel que ha sido
identificado cercanamente con por lo menos dos generaciones de la familia y
cuando este vínculo tiene influencia mutua en la política de la empresa y en
los intereses y objetivos de la familia.” Donnelley (1988, p. 94) El negocio
familiar se define aquel que es traspasado de una generación a otra para su
gestión y control (Ward, p. 257,1987).
Los socios en las empresas familiares tienen una relación compleja:
relaciones de negocios como relaciones familiares personales. De ahí que surgen las luchas y diferencias en
la visión y decisiones de negocios, pero a la vez y peor aún, las diferencias
en los valores personales, que entran en conflicto y dificultan el trabajo
juntos de una manera cooperativa. Por
ello hay que definir bien claro el trabajo de cada quien y cómo se trabajará en
conjunto. No obstante, a pesar de haber
en juego tantos intereses, la gente no planifica la sucesión ni el trabajo en
familia; complicándose más con la falta de literatura al respecto. (Gage, D. ,2005)
La gestión de la sucesión es uno de los acápites
más importantes para asegurar la continuidad de los negocios familiares. Debido a la importancia de una sucesión
exitosa mucho ha sido escrito al respecto. La sucesión es un capitulo que requiere de análisis
desde la perspectiva del sistema de propiedad de la dirección y la perspectiva
familiar, para entender la perspectiva de los diferentes actores del proceso. El
plan de sucesión es un tópico que es
enfocado con ambivalencia porque es impuesto con una amplia variedad de los
cambios significativos de la empresa familiar: la relación familiar necesita
ser realineada, los patrones tradicionales de influencia redistribuidos y las
viejas estructuras gerenciales y estructuras de propiedad deben dar paso a
nuevas estructuras. (Lansberg, 1988) Los
estudios de Lansberg sugieren cómo la sucesión afecta los fundadores, el
sucesor, la familia, los gerentes, los dueños y los grupos de interés.
Entre las condiciones que afectan la gestión de la
sucesión de la empresa familiar la actitud de la familia es una de ellas
(Birley, 1986). Si la familia no apoya un miembro específico de ésta para
asumir el rol de liderazgo es difícil que ocurra de una forma exitosa. Las relaciones personales entre los miembros
de la familia, en la generalidad de los casos están por encima de las
utilidades de la empresa familiar (Davis, P. 1986). Por lo tanto un gran número
de académicos considera que el potencial sucesor debe gozar de la confianza de
los miembros de la familia que están participando activamente en el negocio
(Goldberg & Woolrige, 1992; Horton, 1982; Lansberg & Astrachan, 1994). De importancia particular también es el nivel
de interés de los miembros de la generación más joven. (Longenecker & Schoen, 1978; Ward, 1987;
Churchill & Haten, 1987; Handler, 1989ª).
Una de las razones en que la sucesión de un negocio de la familia
falla al menos el 50% del tiempo es que la segunda generación puede carecer de
la experiencia de industria, carencia de entrenamiento en la dirección de
negocio, carencia de motivación o ser incompatible con un papel de dirección.
(Robbins, D., 2004).
Satavrou (1999) en un estudio con estudiantes
universitarios, reportó que las intenciones de enrolarse en el negocio de la
familia estaban relacionadas con las necesidades individuales, metas,
habilidades y destrezas. Más adelante encontró
que la decisión de no entrar en el negocio está relacionada con asuntos
familiares y no con asuntos relacionados con el negocio.
Incrementalmente, el criterio de selección se
convertido en más objetivo. Los siguientes criterios son usados en la
evaluación de las competencias del potencial sucesor para el logro del plan estratégico
del negocio familiar: educación, habilidades tecnológicas, habilidades
gerenciales y habilidades financieras. De menos importancia son el sexo, edad, primogénito
o no. Drosdow (1989) señala que ha habido una tendencia incremental por parte
de los negocios familiares de seleccionar un sucesor que no es el primogénito,
por lo que se ha puesto de lado una norma tradicional establecida. Una hija o
un hijo de los más jóvenes más frecuentemente han sido seleccionados como la
persona que mejor desempeñara el papel del nuevo líder del negocio familiar. Chrisman, Chua y Sharma (1998) encontraron que la integridad y el compromiso
con el negocio en más importante que el género o el turno de nacimiento de los
hijos. Frecuentemente el primogénito no es el mejor y los hijos no
necesariamente sean mejores que las hijas. (Ayres 1990; Kaye, 1992). Barnes (1988) sugirió que una razón por la
persistente elección del primogénito es que se desarrolla una incongruencia que
se desarrolla entre el sucesor que está en el negocio y la familia cuando un
hijo más joven o una hija toma las riendas del negocio, que induce rivalidad y
ambigüedad dentro de la familia. Como
resultado, el encargado de la elección del sucesor, para preservar la armonía
de la familia, puede ser disuadido a no elegir un hijo más joven o a una hija.
Desarrollo del sucesor
La transferencia de mando es un camino largo y
tortuoso, que se inicia con la infancia. Con los dos primeros puntos en el tiempo cuando el
sucesor entra en el negocio como un trabajo a tiempo completo y cuando el rol
de liderazgo es trasferido (Logenecker y Schoen, 1978). Las habilidades personales y el desarrollo
organizacional son necesarios para la empresa familiar desarrollarse a través
de varias etapas (Davis, P. 1986). De igual forma Handler (1990) encontró que la
sucesión de una empresa familiar es un proceso de múltiples etapas. Estos hallazgos son similares a los de la sucesión
de los ejecutivos corporativos (Farquhar, 1989; Friedman, 1987; Gabarro, 1979; Gordon y Rosen, 1981; Vancil, 1987).
Lograr experiencia fuera del negocio familiar ha
sido recomendado por (Nelton, 1986 y L. Danco 1982). Muchos consultores recomiendan por lo menos
tres o cuatro años en otro negocio. Otros
sugieren que por lo menos se obtenga una promoción, lo que demuestra las
habilidades del individuo. La experiencia fuera de la empresa familiar ayuda al
sucesor a desarrollar una identidad y se prepara para manejar problemas de más
amplio rango que el que este enfrentará en la empresa familiar (Barnes, 1998;
Correll, 1989).
Existe una fuerte creencia que la generación más
joven necesita más y más responsabilidad gerencial y experiencias diversas en
el negocio familiar. Esto incluye
contactos con los suplidores claves, los acreedores y demás grupos que interactúan
con la empresa. La experiencia en el negocio familiar permite al sucesor
desarrollar una relación dentro de la empresa y entender la cultura e
intríngulis del negocio. (L. Danco, 1982; Lansberg y Astrachan, 1994). Lanasberg, (1988) apoya la importancia de la
capacidad y de la habilidad general de la generación joven de la familia para
hacer el trabajo. L. Danco (1982) urge que una evaluación del desempeño debe
ser parte del proceso de desarrollo.
Una herramienta para mejorar el proceso de sucesión
es que los miembros de la familia tomen cursos académicos. Los cursos de
negocios para empresas familiares han proliferado en la ultima década, pero ha
habido poca investigación que conduzca a la efectividad de estos cursos.
(Brockhaus, R, 2004).
Matthews, Moore y Fialko (1996) concluyeron que cuando
los miembros jóvenes de la familia y los padres se someten a un proceso de
evaluación tanto de manera individual como cruzada, así como analizar la percepción
de los padres de los jóvenes y la auto evaluación de ambos se logra un impacto
en el proceso de sucesión. Gómez-Mejía, Núñez-Nickel y Gutiérrez también
corroboran que los nexos de la familia son muy importantes en el proceso de sucesión.
Otro punto de interés se presenta cuando hay algunos hijos activos en el negocio y otros no. En este sentido, Harold Abrams (2003) asegura
que los problemas inherentes a la segunda generación vienen dados por esta
razón y el involucramiento de uno y otros.
También plantea que no debe ofrecerse acciones a los hijos que no están
activos y muchos menos darle a éstos el mayor control del negocio.
Metodología e Instrumentos de investigación:
Esta investigación es una revisión de aspectos
relacionados con la integración de los hijos o sucesores a las empresas
familiares a partir de un estudio estadístico descriptivo con análisis
estadístico frecuencial. Su importancia
radica en las implicaciones que representa para el futuro de las empresas
familiares.
Aunque se calcula que en RD existen
aproximadamente 5,000 empresas de tipo pequeño, mediano y grande así como
formales e informales ubicadas en la Ciudad de Santo Domingo (Fondomicro), nuestra
población de estudio está constituida por aquellas constituidas de modo formal
abarcando un total de 2,858, nuestra población base. Aplicando un diseño
maestral con un margen de error de un 5%
nuestra muestra seleccionada fue de 351 empresas. (Shao, Stephen, 1967,
p.344-347).
La principal
limitación de nuestro estudio fue la poca colaboración de algunos de los
empresarios contactados. La recolección
de datos se realizó a partir sección tercera de la aplicación de un
cuestionario traducido y adaptado a los fines del estudio del Grant Thorton
Survey denominado Familia y Empresa que contiene un total de 49 preguntas que
se analizaron en relación al nivel generacional de las empresas encuestadas y
se agregó una pregunta que exploraría su deseo de seguimiento y continuidad de
la encuesta como indicador en caso de ser afirmativo de interés por la
preparación de un plan de sucesión.
Resultados
Las empresas familiares dominicanas en su generalidad son jóvenes y
cuentan con al menos alguno de sus fundadores como parte del equipo de trabajo
o consultor. El 54% de los encuestados son fundadores de la empresa
familiar. Ya sea de manera individual
(24%) o un grupo familiar (76%) que decida formar la empresa, regularmente se
concentran en hacer los primeros negocios, solidificarse económicamente,
desarrollarla y hacerla crecer hasta tanto puedan tener control.
El 67% de los empresarios familiares cuyos hijos aún no trabajan en
la empresa, prefieren dejar la decisión de integrarse o no, a los menores. Si
bien es cierto que debe salir de la vocación y el deseo de los hijos la
decisión de trabajar para la empresa, también no es menos cierto que desde
niños se debe orientar al hijo, tal como en otros aspectos de la vida, por
interesarse, identificarse, fortalecer e involucrarse en los negocios de la
familia. Sin embargo, el 53% de los empresarios
familiares dominicanos no están de acuerdo en que se guíe la orientación
académica de los hijos acorde a las necesidades de la empresa de la familia.
De integrarse al negocio, ellos plantean en un 57.8% que los hijos
deben ser introducidos a temprana edad al negocio de la familia. Ello inclusive permite mayor integración
familiar, pues no será igual, cuando el hijo crece y aprende de lo que sus
padres hacen para mantenerlos y desde chicos colaboran, sin grandes
responsabilidades ni obligaciones, sino con entusiasmo y entrega por colaborar
con sus padres. No es el hecho de poner
al hijo a trabajar en el negocio, atendiendo clientes sin la menor preparación
a costa del tiempo de ocio, diversión e inclusive de estudios de su niñez. Lo que sí tienen claro los empresarios
familiares dominicanos es que hay que integrar a los hijos desde antes del
fallecimiento del predecesor.
Acorde a los criterios de los propietarios de negocios familiares en
todo el mundo, los dominicanos consideran en un 76.2% que los hijos deben estar
interesados en los negocios de la empresa y recibir acciones al ingresar a ella
es un planteamiento del 50.7% de los empresarios familiares. Esa motivación y deseo de formar parte del
negocio de la familia los llevará a servir en ella para hacerla más grande y
poderosa.
Pero por otro lado, también el 29.9% de los empresarios familiares
consideran que aquellos hijos que no trabajan en la empresa también deben
recibir acciones en la misma; esto en contraposición del 28.8% de ellos
mismos. Es decir, existen posturas
encontradas entre los empresarios dominicanos encuestados en este sentido. Unos consideran que estos hijos también son
parte de la familia y el hecho de no involucrarse en el negocio no los exime de
recibir lo que fruto del trabajo de sus antecesores les corresponde; mientras
otros piensan que no debe darse las acciones en la misma proporción a quien se
entrega a realizar el trabajo de la empresa.
Los negocios familiares dominicanos en su 48.2% consideran que
varios sucesores gerenciales resultan mejor que uno sólo. Aprovechar las capacidades diversas de todos
los miembros que formen el equipo ampliará las posibilidades de un manejo más
completo y dinámico, pero que a la vez, tenga una cabeza directriz que concilie
y coordine todas las ideas. Cuando
varios miembros de la familia forman parte del negocio, además de la
integración familiar, se consiguen nuevas oportunidades y respuestas más
rápidas, por existir varias personas laborando con el mismo fin. A la vez las cargas y responsabilidades son
compartidas entre todas las habilidades de los integrantes del equipo.
El patrimonio personal y del negocio en nuestras empresas familiares
dominicanas regularmente se mantiene en conjunto en el 71.5% de los casos. Si bien las leyes establecen separaciones,
hay una mezcla de los bienes de la familia y los bienes del negocio, sea en
unos casos por desconocimiento y falta de asesoría de lo que conviene al
negocio; mientras en otros casos se busca la sombrilla de protección del
negocio, colocando ciertos bienes a nombre del mismo o asignando ciertos gastos
al negocio que son de la familia.
Este criterio en conjunto sobre el patrimonio de la familia y del
negocio es contrario a la firme decisión del 84.1% de los empresarios familiares
dominicanos de mantener siempre por separado los asuntos de la familia y del
negocio. Esto es difícil de conseguir
dado que el afecto y los sentimientos están íntimamente ligados a los que
entonces serían los compañeros de trabajo; y así como la solidaridad y la
comprensión se presenta en un momento determinado, las diferencias y problemas
afectan las relaciones laborales de los parientes.
Ya sea por el aspecto económico o familiar, el 38.4% del
empresariado familiar dominicano prefiere restringir el crecimiento del negocio
hasta el punto donde la familia pueda mantener el control de la misma. Se encuentra satisfecho con el valor de su
empresa en un 66.9% de los casos y percibe que al conseguir la estabilidad del
negocio está trayendo tranquilidad al hogar.
Al momento de crecer, el 56.7% preferiría hacerlo con familiares que se
integren al negocio, sin importarles en un 36.5% que los hijos hagan o no buen
papel en la empresa o que no se interesen en la misma; con esto nos expresan
que prefieren reducir el negocio, llevando a un lado lo que le corresponde a
los no interesados y continuando con quienes sí la aprecian.
Algo muy apoyado por el 67.2% de los directivos de las empresas
familiares es que los fundadores siempre deben tener una participación formal
en la empresa y, mantenerse en el negocio apoyándolos y/o asesorándolos aunque
los hijos o sucesores estén activos es el criterio del 40.8% de los
encuestados. Reina el criterio en el
53.9% de ellos que mientras más familiares se encuentren laborando en la
empresa, la misma será más fuerte.
Sabido que la mayor parte de las empresas nacionales son pequeñas y
medianas, en ellas también encajan las empresas familiares, con reducido número
de empleados adicionales a los miembros de la familia involucrados. El 71.9% de las empresas familiares
encuestadas cuentan con menos 10 empleados en adición a los familiares que
trabajan en ella. Pero así como se
prefiere que la empresa quede en manos de la familia o desaparezca a que pase a
manos de cualquiera de sus empleados; también el 35.6% de los directivos están
en la disponibilidad de otorgar acciones de la empresa a empleados claves,
condicionando en un 45.6% que los niveles gerenciales deben pertenecer a la
familia; sosteniendo este criterio sobre la base de que no se pierda el control
del negocio y quienes manejen el mismo que no sean de la familia no quieran y
puedan adueñarse de ella y menos en el período en que los sucesores estén
creciendo y preparándose para asumir el negocio.
La creación de las jóvenes empresas familiares dominicanas ha sido
luego que el 42.7% los fundadores de la misma han recibido preparación
académica y en el 49.57% de los casos han tenido entre 2 y 5 años de
experiencia en otras organizaciones Si
a partir de esas vivencias surgen las ideas de la creación del negocio, también
se puede permitir a los sucesores adquirir preparación académica en las áreas
de la industria en que compite el negocio, pero a la vez laborar desde el más
bajo nivel de la empresa. No podrá el
hijo supervisar lo que no sabe ejecutar y su crecimiento personal irá acorde a
mayores aportes que podrá realizar al crecimiento de la empresa. Por igual los empleados podrán ver que a
pesar de ser parte de la familia, no por ser hijo del dueño escala posiciones
gerenciales, sino que ha sabido empaparse del manejo del negocio y domina los
pasos a seguir para su consolidación y postergación.
El 60.7% de las empresas familiares dominicanas consideran que debe
haber un criterio para decidir la entrada o salida de los familiares a la
empresa, pero no lo escriben, justifican ni realizan; es decir, ni se intenta
realizar planes de sucesión. Un 75.3% de
los encuestados no busca siquiera conclusiones de lo que esta investigación sugiere
así como tampoco el 73.5% se interesa en el seguimiento que pudiera dársele a
su empresa para perpetuar su existencia.
Conclusiones
Hemos visto al analizar los datos de esta investigación que
fundadores de las empresas familiares dominicanas desean que sus hijos entren
al negocio desde temprana edad; sin embargo no orientan ni su motivación ni su
preparación académica para que los hijos se involucren en el negocio de la
familia.
Contrario a lo planteado anteriormente por varios autores los
empresarios familiares entienden que todos los hijos tienen derecho sobre el
negocio y por tanto debe dársele participación estén o no estén activos en la
empresa.
No existe planificación de la sucesión. Podríamos concluir de las respuestas
obtenidas que las empresas familiares dominicanas se encuentran en su
generalidad en esa mitad de negocios que no realiza planes de sucesión y que
deja en manos del tiempo el futuro de su familia y negocio. La familia plantea que se debe mantener el
control del negocio aun a expensas de crecimiento del mismo.
Recomendaciones
Necesitamos en República Dominicana mayor preparación y capacitación
en cuanto al manejo y la sucesión de las empresas familiares. Por esto nuestras
empresas familiares dominicanas deben acudir a la firme decisión de hacer en
vida y por buenos pasos, lo que luego podrá arrepentirse; pues no sólo es la
desaparición del negocio, sino muchas veces la separación y enemistad de la
familia
Por ende nuestras jóvenes empresas familiares han de prepararse para
sobrevivir las diferentes etapas que se les presenten analizando
concienzudamente su posición ante la sucesión y adoptando las medidas de
lugar. En las empresas familiares
dominicanas es preciso reforzar su criterio de que no se debe orientar o
motivar a los hijos. Tras estar de
acuerdo en que hay que involucrarlos a la empresa desde jóvenes, también se
debe orientar su educación académica a las necesidades de la empresa.
Planteamos para estudios posteriores investigar qué volumen de los
empleados dominicanos están dados por
las empresas familiares, pues resulta cuesta arriba, que se creen empresas con
duración de apenas lo que viven sus creadores. De igual manera proponemos identificar el
impacto de la capacitación de
los miembros de la familia y la experiencia previa en
otras empresas sobre la tasa
de éxito de la gestión del negocio de la segunda o posteriores generaciones.
Tomemos pues las medidas de
lugar para que en esta isla habitada por
numerosos emprendedores y creativos ciudadanos que constantemente están
formando un negocio, para que de lograr bases para desarrollar la empresa en
sus años de fuerte trabajo, tomen las medidas de lugar para que se postergue su
duración generación tras generación.
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