miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Capacitación de los Recursos Humanos como Herramienta Competitiva


La Capacitación de los Recursos Humanos como Herramienta Competitiva
Guillermo van der Linde
Rosa Ysabel Ruiz

Nos encontramos en un momento histórico donde las empresas requieren de un esfuerzo adicional para lograr la competitividad de los mercados como consecuencia de los procesos de integración de los mismos.  Para este logro se requieren esfuerzos  de innovación de modelos de negocios, productos, servicios, procesos y tecnología.  Para poder llevar a cabo estas tareas es imprescindible contar con personal altamente calificados.  Si las empresas desean personal que se desempeñe con altos niveles de eficiencia, necesitarán determinar los requerimientos de capacitación para lograr cerrar las brechas entre lo deseado y con lo que contamos.
El aumento de la competitividad de las empresas requiere de la flexibilidad de estas para lograr las necesidades del sistema productivo dinámico, como la inversión en formación, para poder facilitar la movilidad y la utilización flexible de los recursos humanos en la empresa.
Por otra parte, una manera para que la empresa afronte con éxito los retos competitivos de sus rivales y las incertidumbres de los mercados es tener y disponer de personal formado o con una disposición para recibir formación.  De esta manera, la formación  se configura como un activo estratégico de la firma que propicia la mejora de la competitividad y resulta ser un elemento clave para el empleado ya que, evitando  la pérdida de competencias profesionales y la vencimiento de los resultados negativos de la recomposición económica y tecnológica, se convierte potencialmente más competitivo.
Una capacitación bien gestionada tiene influencia en la eficiencia de las organizaciones.  Es también una herramienta estratégica en las empresas, pero cuando no se admite así, su potencial no es utilizada al máximo por lo que no se obtienen resultados halagadores.
En la mayoría de los países del mundo, uno de los factores de riqueza más importante es el capital humano como resultado de la educación, la salud y la alimentación.
A pesar de que la práctica de capacitar personal para que realicen sus obligaciones de manera adecuada no es nada nuevo, el desarrollo científico de personal, en un sentido organizacional amplio, si es parcialmente nuevo.
Acorde a nuestra colectividad próspera, económica y tecnológicamente, se torna más crítica la necesidad de un ejercicio eficiente de las tareas fijadas, no únicamente para alcanzar mayor eficiencia en la organización, sino igualmente para lograr mayor autosatisfacción de los empleados considerados individualmente.  Hemos aprendido que lo que es ventajoso para la organización, lo es igualmente para el empleado.
Las empresas que no tengan implementadas acciones de capacitación tuteladas, están meramente queriendo que su personal adquiera conocimientos y la habilidad para realizar sus funciones, como a cada cual le juzgue de una forma desorganizada y por lo tanto casual.  A través de la capacitación tutelada, la firma tiene oportunidad de aprovechar conocimientos, habilidades y aptitudes que le son ventajosas a ella y al empleado.
Estudios de la Comisión Europea  sobre el Crecimiento, Competitividad y Empleo, señalan  el papel apreciable de la formación continua en el relanzamiento del crecimiento al robustecer la competitividad de las empresas y acceder al desarrollo de un aumento más rico en posiciones de trabajo a través de una mejor conciliación de las competencias generales y específicas a la evolución de los mercados.
Existe la necesidad de tener a mano una capacidad de asimilación y explotación de las nuevas tecnologías ligadas muy cercanamente a la competitividad para lo cual se requiere formar a los recursos humanos con las cualificaciones precisas.  Es usual relacionar la formación y la competitividad a través del análisis de los efectos de la formación en los niveles de productividad.
La formación en las empresas tiene influencias positivas en la forma de aumentos de productividad que crean menores índices de desempleo, aumentos en la recaudación impositiva, niveles más altos de salarios y una repartición más equitativa de los ingresos en la disposición en que resulten afectados los empleados con pobres competencias y con ingresos inferiores.
En la literatura de gestión, han sido publicados una amplia variedad de planteamientos que aseguran la relación existente entre la capacitación en el seno de la empresa y el incremento de la competitividad, revelándose la formación como un arma estratégica para avalar la competitividad de las empresas.  Como consecuencia, el sistema de capacitación  desempeña un papel notable para la formación de los recursos humanos que requiere la actividad empresarial nacional.
Igualmente, se ha comprobado a la luz de la evidencia empírica, que la formación afecta positivamente, en términos de aumento de la productividad, y facilita mejoras en los niveles de ingresos.  Cuanto más encumbrada sea la formación de la población empleada, mayores serán las posibilidades del país para generar, conservar y capturar inversiones con un mayor valor agregado.
Así pues, los conocimientos y la capacidad de ajuste a los cambios en el medio ambiente externo de la fuerza laboral, componen uno de los primordiales concluyentes de la competitividad de las empresas nacionales.
En estos momentos de integración de los mercados, la competitividad y la productividad de las empresas han establecido un desafío que debe enfrentar la nación dominicana.  Por tanto, para robustecer su posición competitiva, tanto en el mercado nacional como en el mercado global, debemos acrecentar el esfuerzo formativo en el seno de las empresas nacionales.