EDUCACIÓN FORMAL MÁS
ENTRENAMIENTO EN EMPRENDIMIENTO:
¿FACTORES QUE PROMUEVEN LA
GENERACIÓN DE LA
ACTIVIDAD EMPRENDEDORA Y ASEGURAN
SU
PERMANENCIA EN EL TIEMPO?
Guillermo Van der
Linde
Rosa Ruiz
Stephanie Brito
RESUMEN
De
acuerdo a la literatura, existe evidencia de que el nivel educativo de los
emprendedores constituye un elemento característico del perfil de los mismos,
incidiendo de forma positiva en el desarrollo y sostenimiento de la actividad
emprendedora en el tiempo. Adicionalmente, se considera que el entrenamiento
específico en términos del emprendimiento contribuye a la capacitación efectiva
del emprendedor, suministrándole una serie de herramientas que permitan una
gestión efectiva y un correcto manejo de las variables contenidas en el
entorno.
En tal sentido, el objetivo fundamental de esta
investigación consiste determinar la relación existente entre el índice total
de la actividad emprendedora y los niveles educativos y entrenamiento recibidos
por los emprendedores, considerando a ésta última como una variable moderadora.
Igualmente, se espera determinar la relación existente entre el índice de
negocios establecidos (aquellos que han sobrepasado la barrera de los tres años
y medio de existencia) y las variables educativas ya mencionadas. Para tales
fines, se utilizan los datos provistos por la base de datos del GEM (Global
Entrepreneurship Monitor) para el año 2008 y correspondientes a un país
latinoamericano en vías de desarrollo.
La metodología consiste en la utilización de ecuaciones de
regresión lineal que incluyen una variable moderadora. Los resultados obtenidos
apuntan a que sólo existe una relación positiva entre el índice total de la
actividad emprendedora y los niveles educativos de los emprendedores. Para las
demás hipótesis propuestas, se descarta una relación entre las variables índice
total de emprendimiento, índice de negocios establecidos, nivel educativo y
entrenamiento adicional recibido. Algunas alternativas explicativas a los
resultados son planteadas.
INTRODUCCIÓN
El impacto de la actividad emprendedora en el contexto
social, económico y humano a nivel mundial le ha colocado ¨en el centro de
muchos estudios relacionados con la ciencia, la tecnología, la sostenibilidad,
el poder, el capital humano, los recursos endógenos, el empleo y con las ventajas
comparativas regionales.¨ (Acs y Klapper, 2008, p. 265). Este interés por el emprendimiento surge por
la expectativa de que éste genere fuentes de empleo, además de las
implicaciones sociales y económicas que trae consigo el fenómeno. Según Schumpeter
(1934), el emprendimiento resulta de una novedosa combinación de los medios de
producción, que a su vez redunda en una nueva composición organizacional a la
que se denomina empresa. Al individuo que lleva a cabo esta conjugación de
recursos, se le denomina emprendedor (Schumpeter,
1934). En opinión de Drucker (1985), el
emprendimiento es más bien una característica de un individuo o institución, un
comportamiento más que un rasgo de la personalidad. Este autor afirma que aquellos que estén en capacidad de sostener
un proceso de toma de decisiones, pueden ser inducidos a aprender a ser
emprendedores, o en su defecto, a comportarse de manera emprendedora. Es decir,
que el emprendimiento puede, en cierto modo, ser enseñado y aprendido.
En efecto,
el auge y la generación de múltiples y novedosos procesos emprendedores a nivel
global, así como la necesidad de gestores capaces de administrar sus propias
iniciativas, ha provocado una renovación en las ofertas de cursos, programas y
alternativas sobre el aprendizaje de emprendimiento, con el objetivo de preparar
personas capaces de responder a los retos que envuelve emprender, entre ellos,
la asunción y gestión del riesgo y de la incertidumbre (Béchard y Gregorie,
2005).
Por otro
lado, los procesos educativos formales han sido considerados usualmente como
eventual garantía de éxito profesional, empresarial y/o personal, dado que se
concibe la educación como una inversión para el futuro (Kangasharju y Pekkala,
2001). Esta asociación entre la educación y el éxito surge por la expectativa
de que, producto de la adquisición de conocimientos, competencias y habilidades
en el sistema de educación formal, se tendrán mayores posibilidades de acceder
a un puesto laboral, o bien mejores oportunidades de inserción en el mercado
empresarial, con una idea de negocios sostenible que provea al emprendedor de
auto-empleo, por lo menos para sí mismo.
Consecuentemente, se espera que la actividad emprendedora
llevada a cabo por personas que hayan recibido algún nivel de formación
académica, y que adicionalmente hayan recibido entrenamiento adicional respecto
del emprendimiento, sean individuos con una mayor orientación a emprender y con
más capacidad para sostener la iniciativa emprendedora en el tiempo. Esta
expectativa se genera en función que, en teoría, estas personas poseerían los
conocimientos básicos y fundamentales que proveen los sistemas de educación
formales, además de los lineamientos concretos respecto del emprendimiento,
herramientas que le permitirían al eventual emprendedor detectar oportunidades
viables de inserción en el mercado, de forma que la iniciativa sea sostenible
en el tiempo.
Pero, ¿ocurre esto efectivamente así en términos reales?, ¿en
qué medida emprenden las personas con algún nivel de formación académica y
entrenamiento específico en torno al emprendimiento?, ¿constituyen estas
iniciativas emprendedoras más sostenibles en el tiempo que las de aquellas
personas que no han recibido educación relacionada directamente con el
emprendimiento?, o dicho de otra forma: ¿de qué forma se relaciona la educación
formal recibida y el entrenamiento específico en términos de emprendimiento con
la generación de actividad emprendedora y su permanencia en el tiempo?
Para responder a estas cuestiones, en esta investigación se
utiliza la base de datos del Global
Entrepreneurship Monitor (versión del año 2008) y la información respectiva
a un país latinoamericano. El GEM (por su siglas en inglés) constituye una de
las más prestigiosas iniciativas de cuantificación, análisis y monitoreo de la
actividad emprendedora a nivel mundial. En la primera parte del estudio, se
desarrolla una revisión bibliográfica de la literatura respectiva a los
conceptos de emprendimiento y emprendedor, así como su relación con aspectos
internos y externos, tales como la educación y el entrenamiento específico en
cuanto a la actividad emprendedora. Este marco conceptual apoya el
planteamiento de las hipótesis.
Posteriormente, se desarrolla la metodología empírica, que
consiste en dos ecuaciones de regresión lineal con la inclusión de una variable
moderadora. Estas ecuaciones incluyen a su vez las siguientes variables de
estudio: el índice total de la actividad emprendedora (TEA, por sus siglas en
inglés), el nivel educativo de los emprendedores y el entrenamiento recibido
respecto del emprendimiento, además del índice de negocios establecidos (EB,
por sus siglas en ingles, iniciativas emprendedoras con más de 42 meses de
existencia en el mercado).
En sentido general,
la investigación consistirá en determinar la relación existente entre el
índice de la actividad emprendedora (TEA), el nivel educativo y el
entrenamiento adicional en temas de emprendimiento de los emprendedores,
considerando ésta última como variable moderadora entre las demás analizadas.
Igualmente, se estudia la relación existente entre dichas variables educativas
en función de la sostenibilidad en el tiempo de la iniciativa emprendedora,
cuantificado en el GEM bajo el índice de negocios establecidos (EB). De ésta
forma, se pretende conocer si los emprendedores con estas características
emprenden más que aquellos que no las poseen, y si sus iniciativas son más
duraderas en el tiempo.
La presente investigación
contribuye al proceso de conocer mejor el emprendimiento en función de los niveles
educativos formales recibidos y del entrenamiento específico respecto de la
actividad emprendedora. Si se considera la actividad emprendedora como un
catalizador de las economías nacionales y de los sistemas sociales, y por otro
lado, la historia demuestra que la educación es la base del desarrollo de los
pueblos, resultaría evidente la relación existente entre la educación y el emprendimiento,
y bien pudiéramos considerar que a mayor educación, mayor actividad
emprendedora y por ende, mayores niveles de supervivencia de estas iniciativas
de negocios, más aún si se ha recibido entrenamiento adicional y específico
respecto del emprendimiento. Sin embargo, esta relación no está comprobada
empíricamente, por lo menos no en el contexto latinoamericano del país en el
que se realiza este estudio. Como elemento novedoso e interesante de la
presente investigación, se puede citar el hecho de que la misma constituye un análisis
del emprendedor como una persona formada, al que le han sido suministradas las
herramientas necesarias para adaptarse y detectar oportunidades en el entorno,
a fin de que su desarrollo particular y comunitario, sea, en cierto modo,
autónomo; que no dependa única y exclusivamente de otras estructuras.
Así, esta investigación
reviste importancia y oportunidad, en función de los aportes que realiza en el
marco del actual panorama económico, social, educativo, y en consecuencia, competitivo, que se suscita en todo el mundo
frente al emprendimiento, especialmente en países orientados hacia el
desarrollo, como los de América Latina. La pertinencia de esta investigación
viene dada porque cuestiona y analiza de qué forma la educación formal y el
entrenamiento específico en temas relacionados con el emprendimiento inciden en
la actividad emprendedora y en su sostenibilidad en el tiempo. Se espera, contribuir
en la obtención de conocimiento útil y oportuno sobre el nexo existente entre
lo que se aprende en la academia, y otras instituciones afines, y la actividad
emprendedora; conocimiento que debe revertirse en la mejor comprensión del
fenómeno emprendedor, y en consecuencia, en una mejor aplicación de las
políticas y directrices destinadas a su promoción y generación, lo cual debe
redundar en el desarrollo de nuestros pueblos.
EL EMPRENDIMIENTO Y EL PERFIL
EMPRENDEDOR: RELACIÓN CON EL NIVEL EDUCATIVO Y EL ENTRENAMIENTO ESPECÍFICO A LA
ACTIVIDAD EMPRENDEDORA
La actividad emprendedora ha sido tradicionalmente asociada
con la generación de nuevas iniciativas empresariales, y bajo esta acepción es
sido un fenómeno puntero en el movimiento hacia el progreso económico y el
bienestar de las economías de libre mercado del mundo occidental, habiéndose
convertido en el propulsor fundamental del crecimiento del empleo en los países
en vías de desarrollo (Mulherm, 1995).
No obstante,
según Kuratko (2005), el emprendimiento trasciende la creación de un negocio,
ya que implica la decisión de tomar riesgos, condición que provee al
emprendedor de una perspectiva particular, que revoluciona la forma en que las
empresas son gestionadas, independientemente del nivel y del país en el que se
suscite la actividad emprendedora. En
efecto, Sternberg y Wennekers (2005) afirman que existen dos vertientes desde
las que se puede analizar el fenómeno emprendedor: la conductual y la
ocupacional. La vertiente ocupacional de la actividad emprendedora ¨se refiere
a la propiedad y a la administración de un negocio que corre por cuenta propia
y del que se asumen todos los riesgos.¨ (Sternberg y Wennekers, 2005, p. 193). En tanto, para Leff (1979) ¨…el término
emprendedor ha sido usado algunas veces como sinónimo de la propiedad de una
empresa, o bien como término equivalente para las funciones gerenciales en
general.¨ (1979, p. 47). Así, la
perspectiva ocupacional ha traído consigo una identificación de carácter
indistinto entre los términos, actividad emprendedora, propietarios de pequeñas
empresas y ¨auto-empleo¨.
Por otro lado, al referirse
a la acepción conductual de la actividad emprendedora, Wennekers y Thurik
(1999) afirman que,
……la actividad emprendedora es una
característica conductual de los individuos. Este comportamiento posee unos
insumos y unos resultados: por un lado, el comportamiento emprendedor requiere
de habilidades emprendedoras y de ciertas cualidades. Por otro lado, implica la
participación en el proceso de la competencia que se da en el mercado.¨(Wennekers y Thurik, 1999, p. 47).
Para Sternberg y
Wennekers (2005) la dimensión conductual de la actividad emprendedora implica ¨la actitud de detección de oportunidades
económicas. En este sentido, innovador o pionero pueden ser considerados como
sinónimos de emprendedor.¨ (2005, p. 193).
En tal sentido, Wennekers y Thurik (1999) indican que
….la
actividad emprendedora es la habilidad y voluntad manifiesta de los individuos,
en sí mismos, en equipos, o bien en organizaciones ya existentes, para,
percibir y crear nuevas oportunidades económicas, , así como para introducir
novedosas ideas en el mercado, enfrentando la incertidumbre y otros obstáculos,
mediante la toma de decisiones en cuanto a la localización, forma y uso de los
recursos e instituciones.¨(1999, p. 45-46).
Como se puede apreciar, la
innovación y la detección de nuevas oportunidades de negocio en los mercados
son características de la actividad emprendedora y cualidades de quienes la
ejercen. En tal sentido, Schumpeter (1934) señala las características propias
del proceso innovador, más allá de las mejoras tecnológicas, y que deben
caracterizar a la actividad emprendedora. Dichas formas de innovación señaladas
por Schumpeter (1934), se expresan fundamentalmente de la siguiente forma: (1)
la introducción de un nuevo bien (o uno con características novedosas) en el
mercado, con el que posiblemente los consumidores no están habituados, (2) la
introducción de un nuevo método de producción que no haya sido aún probado o
usado, (3) la apertura de un nuevo mercado (4) la obtención de una nueva forma
de abastecimiento de materias primas y (5) el desarrollo de nuevas formas de
organizaciones en algunas industrias. Así, las condiciones de imperfección de
los mercados, la innovación y la novedosa combinación de los medios de
producción resultan en el surgimiento del emprendimiento y en el nacimiento de
la figura del emprendedor. De hecho, de acuerdo con Leibenstein (1968), un emprendedor es
¨un
individuo o grupo de individuos con cuatro grandes características: conecta
diferentes mercados, tiene capacidad para compensar las deficiencias del
mercado, es un agente que completa las brechas y ausencias de insumos del
mercado, además de crear o prolongar acuerdos oportunos, transformando las
entidades.¨ (1968, p. 75).
Bygrave y Minniti (2000) concuerdan
al afirmar que
….el
emprendedor es alguien que posee la habilidad de percibir y explotar una
oportunidad de beneficio no reconocida previamente. Su comportamiento produce
condiciones para que se generen nuevos mercados y que los mismos se
desarrollen, y en consecuencia, son creadas nuevas oportunidades
empresariales.¨ (2000, p. 25).
No
obstante, según (Koellinger, 2008) resulta oportuno cuestionar las razones por
las que la capacidad de innovar difieren entre los emprendedores. Para Baron
(2006), diversos elementos inciden en la identificación de oportunidades por
parte de los emprendedores. Algunos de esos factores son el entorno y sus
condiciones, el marco cognitivo de cada persona, sus conocimientos previos y
experiencias, así como el nivel educativo y las redes sociales de las que forme
parte el emprendedor. Dicho patrón de
reconocimiento de oportunidades por parte de los emprendedores propuesto por
Baron (2006) se muestra en la figura no. 1, a continuación:
Figura no. 1:
Patrón de reconocimiento en la
detección de oportunidades
Fuente: Baron (2006, 112).
Partiendo del esquema
propuesto por Baron (2006) y apoyándonos en las afirmaciones de Koellinger (2008),
la diversidad de condiciones externas que afectan a los potenciales
emprendedores, así como los aspectos propios de cada individuo, marcarán la
decisión de emprender y el grado de innovación de dichas iniciativas. En
consecuencia, variables tales como las tendencias del mercado, los
conocimientos y el marco cognitivo de los emprendedores influyen en la
detección de oportunidades y en la asunción del riesgo de gestionar una nueva
iniciativa emprendedora.
Con la intención de
entender el fenómeno y el perfil del emprendedor, uno de los enfoques
desarrollados ha sido el psicológico, aludiendo a las características
individuales del emprendedor. Otro enfoque ha sido el sociológico, mediante el
que se intenta abordar a los emprendedores en función del entorno que les rodea
y sus propias características. (García-Cabrera y García Soto, 2008). Para Reynolds (1991), intentar definir un
perfil del emprendedor resulta una tarea complicada, pues el individuo decide
emprender o no de forma puntual ante las oportunidades cuando estas se
presentan. En tanto, Koellinger (2008) afirma que factores tales como la
educación, el estatus laboral y la auto-confianza influyen significativamente en
el desempeño, en la innovación y en la creación de una iniciativa emprendedora,
lo que implica, que aún existiendo las oportunidades, no siempre se puedan
aprovechar, pues dependerá de la existencia o no de los factores señalados. A
tal efecto, Koellinger (2008) resalta que
¨las diferencias en la distribución de los factores individuales y
específicos a través de las sociedades, tales como la educación, la
auto-confianza y la aversión al riesgo, influirán en la prevalencia de
actividades emprendedoras de carácter innovador…¨ (2008, p. 35).
Según Leff (1979) citando
a Kilby (1983, p. 107), otros factores considerados para comprender el fenómeno
emprendedor han sido el ¨desempeño relacionado a su vez con la educación, los
antecedentes ocupacionales, el estatus social, la influencia política, la
afiliación religiosa, el origen étnico, así como diversas variables
económicas.¨ Retomando la dimensión psicológica
de los emprendedores, García-Cabrera y García Soto (2008) indican que:
….los principales
atributos discutidos bajo este enfoque, además de las características
demográficas de los individuos, tales como el género, la edad, la nacionalidad,
el nivel educativo y la experiencia en términos emprendedores, son la
creatividad, la inclinación para asumir riesgos, la necesidad de logro, y el locus de control interno , que no es más que la convicción
personal de que los eventos que ocurren en la vida diaria son el resultado de
la eficacia producto del comportamiento individual, de las habilidades de cada
uno y de sus propios esfuerzos. En tanto, el locus de control externo se refiere al convencimiento de que los
resultados obtenidos en la vida no dependen de los individuos en sí mismos, si
no de la suerte, de las oportunidades, del destino y del poder de otros.¨
(2008, p. 454).
Lee y Tsang (2001) realizaron un estudio en torno a
aspectos de la personalidad del emprendedor, tales como la necesidad de logro,
el locus de control interno, la auto-confianza y la extroversión, así como
el nivel educativo y la acumulación de
experiencias, además de la pertenencia a redes sociales de diversas
índoles. En la referida investigación, Lee y Tsang (2001), obtuvieron
resultados indicativos de que
…la necesidad de logro es el aspecto de la
personalidad que ejerce mayor influencia en el desempeño de la iniciativa
emprendedora…mientras que, de forma contraria a lo que se esperaba, la
educación presenta un efecto negativo (aunque mínimo) en la puesta en marcha y
desempeño de la iniciativa.¨(2001, p. 596).
Por el contrario, para
García-Cabrera y García Soto (2008), los individuos que presenten un alto nivel
de locus de control interno, tendrán
también un nivel educativo elevado, y se inclinarán en mayor medida a iniciar
actividades emprendedoras, ya que
¨el
locus de control puede además incidir en la conducta emprendedora mediante
su relación con el nivel educativo de las personas, aunque esta relación
indirecta no ha sido lo suficientemente explorada.¨ (2008, p. 455). Según las
autoras, ¨esto es porque cuando en una persona predomina el locus de control interno, existe la convicción
personal de que los resultados de cualquier acción realice, dependerán del
comportamiento individual, de sus habilidades, y de sus esfuerzos.¨
(García-Cabrera y García Soto, 2008, p. 455-456).
Paralelamente a las ya
mencionadas condiciones personales y psicológicas de los emprendedores, se
encuentra la dimensión social, cuyo punto de partida es la necesidad social de
la presencia de emprendedores. Así, para Reynolds (1991), en relación a la
dimensión social de los emprendedores, existen
…. cuatro características
que deben ser revisadas en cuanto a la percepción de oportunidades
emprendedoras y a la decisión de aprovecharlas: primero, la etapa de vida en la
que se encuentre el potencial emprendedor, el contexto y la pertenencia o no a
redes sociales, la identificación étnica, la población organizativa y la etapa
de vida en la que se encuentre la industria en la que incursiona el
emprendedor.¨ (1991, p. 62).
Atendiendo a la dimensión
social de los emprendedores, Dakhli y Clercq (2004) plantean que tanto el
capital humano como el social, constituyen ¨a nivel social, antecedentes de la
actividad innovadora¨ (2004, p. 107), y en tal sentido, dichos autores señalan
que ¨el capital humano puede desarrollarse a través del entrenamiento formal y
de la educación encaminada a actualizar y renovar las capacidades de cada uno
en orden de desempeñarse bien en la sociedad.¨ (2004, p. 109).
Según estos argumentos,
existe un nexo entre la actividad emprendedora y la educación recibida por el
emprendedor. De hecho, Reynolds (1991) señala que ¨la gran mayoría de personas
que buscan oportunidades en torno a las actividades emprendedoras son aquellos
con educación post-secundaria, con edades correspondientes a la última etapa de
los treinta años y con una carrera ya establecida.¨ (1991, p. 63). Así, además
de las condiciones psicológicas y sociales ya mencionadas, la educación que
posee el emprendedor es un elemento de relevancia en la determinación de su
perfil, puesto que, inevitablemente se requerirán una serie de habilidades para
lidiar con un entorno incierto y unas funciones administrativas.
Así, al referirse al
capital humano y a la educación,
¨el
argumento es que aquellos que han sido mejor educados, tienen una experiencia
de trabajo más extensa, invierten tiempo, energía y recursos en perfeccionar
sus habilidades, y por tanto están en mejor condición de asegurarse superiores
resultados para sí mismos, y al mismo tiempo, se encuentran en mejor posición
para contribuir al bienestar de la sociedad.¨ (Dakhli y Clercq, 2004, p. 111).
De tal forma, al considerar la educación como
un factor determinante en el perfil de los emprendedores, Koellinger (2008)
obtuvo resultados que apuntan a un emprendedor exitoso asociado con un nivel educativo
considerable, y expresa en tal sentido que ¨la evidencia empírica respalda
nuestra hipótesis de que la innovación es más probable que se de en personas con
un nivel educativo elevado. Un alto nivel educativo provee a los individuos de
los conocimientos necesarios sobre el actual estado de la ciencia y la
tecnología.¨ (2008,p. 33).
Sin embargo, en opinión
de Leibenstein (1968),
…no todas las
características de los emprendedores pueden ser objeto de entrenamiento y
capacitación, en vista de que el emprendimiento
demanda una serie de capacidades, unas que se pueden enseñar, otras no. Por
ejemplo, puede resultar difícil entrenar a las personas para detectar
oportunidades económicas, pero sí es posible entrenarles para evaluar dichas
oportunidades una vez han sido percibidas.(1968, p. 82-83).
Por su parte, García-Cabrera y García Soto
(2008) señalan que ¨emprendedores que han recibido una mejor educación, pueden,
algunas veces, desarrollar iniciativas más rentables, no porque sean
emprendedores superiores, pero sí porque éstos tienden a provenir de familias
en mejores situaciones, con mejores redes sociales y mayor acceso a capital.¨
(2008, p.457).
Como respuesta, Bird
(citado en Lans et al., 2008) resalta el hecho de que, por ejemplo, no tiene sentido alguno la creación de un
programa educativo basado en un modelo de competencias empresariales, si dichas
competencias no pudieran ser aprendidas. “Por consiguiente, la habilidad de
pensar diferente, de usar ciertas heurísticas, de aplicar la búsqueda
sistemática (estado de alerta empresarial) y de reconocer oportunidades, pueden
ser aprendidas, y por lo tanto pueden ser elementos de la competencia” (Lans et
al. 2008, p. 368).
Ante esta situación, Sternberg
y Wennekers (2005) afirman que ¨en cualquier caso, la actividad emprendedora
ofrece en sí misma oportunidades de aprendizaje gracias a la gestión y superación
de obstáculos, producto del manejo de altos niveles de responsabilidad y
autonomía, y mediante el mantenimiento de las relaciones, tanto con clientes,
como con socios del negocio y asesores.¨ (2005, p. 194). No obstante, a pesar
de considerarse la educación como un elemento esencial asociado a un perfil emprendedor
exitoso, Lee y Tsang (2001) obtuvieron los siguientes resultados en su
investigación, enfocada en la educación y el tamaño de las empresas:
para empresas más grandes
la educación tiene, aunque pequeño, un efecto positivo en el crecimiento de la
organización. Esto resulta razonable porque las operaciones de las empresas más
grandes son más complicadas y por tanto necesitan de mayores conocimientos,
algunos de los cuales pueden ser obtenidos mediante la educación formal…para
empresas más pequeñas, el nivel de educación del emprendedor puede tener
incluso un efecto negativo en el crecimiento de la iniciativa. La educación
juega un papel menos importante en las iniciativas emprendedoras más pequeñas,
porque son de hecho mucho más simples en cuanto a su complejidad empresarial.
(2001, p. 597).
Resultados similares se
obtuvieron en el estudio de van der Linde y Ruiz (2009), en el que se determinó si existían
diferencias significativas entre el nivel de educación de los emprendedores y
la supervivencia de sus iniciativas, obteniéndose como resultado que no se
producían dichas diferencias, y que, por tanto, la educación de los
emprendedores resultaba indistinta en función de la complejidad y
características de las iniciativas desarrolladas.
A partir de los autores citados, se puede
apreciar cómo la educación en todas sus formas, (tanto la de carácter formal
como el entrenamiento en términos del emprendimiento) ha sido una de las
dimensiones más ampliamente estudiadas en aras de comprender el fenómeno
emprendedor. En efecto, se espera que el entrenamiento y la educación
específica en emprendimiento, puedan incrementar el número de emprendedores a
través de tres mecanismos distintos: primero, mediante el aprovisionamiento de
las habilidades instrumentales requeridas para el inicio y desarrollo de una
nueva empresa (Honig, 2004); segundo, a través del mejoramiento de las
habilidades cognitivas de los individuos para el manejo de situaciones
complejas que envuelven el reconocimiento de una oportunidad y su estudio, así
como la creación y crecimiento de una nueva organización (DeTienne
y Chandler, 2004); y tercero, la comprensión de los efectos culturales en las
actitudes y comportamiento de los estudiantes (Peterman y Kennedy, 2003). En tal sentido, Liebenstein (1968) resalta los
aspectos instrumentales de la educación:
El
entrenamiento puede contribuir a incrementar la cantidad de emprendedores, ya que el emprendimiento requiere de una
combinación de capacidades, algunas de las cuales son vitales para poder
completar los aspectos del rol del emprendedor. El entrenamiento puede suplir
estas capacidades.”(p. 82)
Y, haciendo referencia a la educación y al
entrenamiento específico en términos de la actividad emprendedora, Charney y
Libecap (2004, P.1) señalan que dado el auge que ha cobrado el emprendimiento a
nivel global, ¨proliferan los programas de educación en torno al emprendimiento
en las entidades de educación secundaria y universidades”. En efecto, se
aprecia una inclinación por parte de la enseñanza superior hacia generar la
independencia laboral de los alumnos, orientándoles a la concreción de sus
propios proyectos empresariales. Así, en opinión de Kangasharju y Pekkala (2001):
“La educación superior debería
incrementar el crecimiento de oportunidades en sus firmas, dado que la misma incrementa
la habilidad de comprender mejor los prospectos del mercado, resultando en una
mejor explotación de la demanda del mercado”. ( p.2,):
En opinión de Katz
(citado en Lans, Hulsink, Baert y Mulder, 2008) las investigaciones que se han
realizado demuestran que la educación empresarial es de gran importancia, no
sólo para la creación de nuevos negocios, sino también para el crecimiento de
estos y su supervivencia. De hecho, los objetivos de la educación empresarial
no están enfocados únicamente a la estimulación del proceso de generación de nuevos
negocios, sino también a la creación de empresarios más competentes.
Y, al
mencionar la supervivencia de las iniciativas emprendedoras, es necesario
señalar que dicha condición ha sido citada como uno de los indicadores de éxito
de las mismas. En consecuencia, el éxito de una actividad emprendedora puede
ser calificado como la habilidad de sobrevivir o de permanecer en el negocio
(Lussier y Pfeifer, 2001). Otros investigadores (Chaganti y Chaganti, 1983;
Hornaday y Wheatley, 1986; Thorpe, 1989; Kelmar, 1990) han usado criterios
basados en análisis financieros, tales como la participación del mercado, el
crecimiento de las ventas, la rentabilidad y el flujo de caja, todos
encaminados a definir el triunfo de los pequeños negocios Aunque estos criterios son apropiados para
medir el éxito de grandes empresas, pueden no ser de aplicación total a las
nuevas actividades emprendedoras, dado su tamaño y complejidad diferente.
En tanto, Jennings y Beaver (1997) enfatizan que las
atribuciones del éxito o fracaso de las pequeñas empresas es complejo, dinámico
y problemático. Según Kangasharju y Pekkala (2001), la educación de los
emprendedores guarda una relación con las probabilidades de salida o entrada a
un mercado, dependiendo del ciclo económico en el que se encuentre dicho
entorno, y en tal sentido afirman que:
“en economías en recesión, la probabilidad de salida del
mercado es menor en firmas gestionadas por personas altamente educadas, mientras
que es mayor en economías en repunte…adicionalmente, la educación superior de
las personas auto-empleadas, debería incrementar las oportunidades de
crecimiento de sus firmas, ya que la educación superior aumenta la capacidad de
comprender los prospectos del mercado, resultando en una mejor explotación de
la demanda del mercado.” (2001, p. 2)
Sin embargo, a pesar de la importancia que
revisten los procesos educativos formales para la formación humana y el
desarrollo de las personas, constituye una realidad el hecho de que aún muchos
no tienen acceso a los sistemas educativos. Ante esta situación y bajo el
enfoque del emprendimiento y su vertiente ocupacional, la actividad
emprendedora, bajo el formato del auto-empleo, constituye una alternativa para
generar un medio de supervivencia, un estatus laboral propio y una situación de
independencia en cuanto a la percepción de ingresos. Este
panorama genera dos grupos de emprendedores: de un lado, los que no han completado
o recibido formación académica o entrenamiento respecto a la actividad
emprendedora, y de otro, los que sí disponen de dicha formación.
En tal
sentido, una teórica condición que diferenciaría a unos emprendedores de otros
constituye el hecho de que aquellos que no han recibido formación académica no
poseen herramientas formales de análisis de la realidad, de detección de
problemáticas y/o oportunidades, ni cuentan con un sistemático portafolio de
instrumentos administrativos provenientes de sus propias áreas específicas del
saber, que permitan la conversión, en términos operativos de unidades de
negocios, de sus inquietudes emprendedoras en alternativas competitivas. Por el
contrario, se espera que estos elementos se encuentren en los emprendedores que
posean algún nivel de formación académica y que adicionalmente hayan recibido
entrenamiento en cuanto a la actividad emprendedora. Partiendo de éstos
supuestos, podríamos formular las siguientes hipótesis:
H1: El índice de
emprendimiento está positivamente relacionado con el nivel educativo formal que
poseen los emprendedores.
H2: El índice de
emprendimiento está positivamente relacionado con el entrenamiento específico
en emprendimiento, independientemente del nivel educativo del emprendedor.
H3: El entrenamiento
específico en emprendimiento modera de forma positiva la relación entre el
índice de emprendimiento y el nivel educativo de los emprendedores.
H4: El índice de negocios
establecidos está positivamente relacionado con el nivel educativo formal que
poseen los emprendedores.
H5: El índice de negocios
establecidos está positivamente relacionado con el entrenamiento específico en
emprendimiento, independientemente del nivel educativo del emprendedor.
H6: El entrenamiento
específico en emprendimiento modera de forma positiva la relación entre el
índice de negocios establecidos y el nivel educativo de los emprendedores.
METODOLOGÍA EMPÍRICA
El Modelo GEM
El Global
Entrepreneurship Monitor, medidor internacional de la actividad
emprendedora y sus características, propone un interesante modelo que reconoce
la importancia de las grandes empresas. No obstante, es su objetivo evidenciar
el impacto de las iniciativas emprendedoras más pequeñas sobre el crecimiento
económico. En función de esto, procura
demostrar que dicho crecimiento económico es el resultado de la interacción de
un conjunto de indicadores agrupados en dos escenarios diferentes: uno, asociado
a las empresas grandes y establecidas, y el otro, relacionado con el contexto
que alberga el proceso emprendedor, tal como se puede apreciar en la figura no.
2, a continuación:
Figura No. 2
El Modelo GEM
Fuente: Reporte Ejecutivo del GEM, 2008
El GEM parte del reconocimiento de un
contexto social, cultural y político que rodea toda la actividad empresarial. Dentro
de este gran marco externo, el GEM propone unas circunstancias que constituyen
requerimientos básicos, como son las estructuras institucionales, las condiciones de infraestructura, estabilidad macroeconómica,
salud y educación básica. Adicionalmente
a estos requerimientos básicos, encontramos los reforzadores de eficiencia, que
implican la presencia de educación superior y de entrenamiento, la eficiencia
en los mercados y la mano de obra, la sofisticación de los mercados
financieros, la disponibilidad tecnológica y un tamaño de mercado considerable.
Tanto los requerimientos básicos como los reforzadores de eficiencia, inciden
en las firmas establecidas, pertenecientes a la economía primaria, generando
nuevas formas de crecimiento en las firmas, e incidiendo directamente en el
crecimiento económico nacional, al generar puestos de trabajo e innovación tecnológica.
El modelo GEM considera también un
tercer grupo de condiciones dentro del entorno externo, la innovación y el
emprendimiento, localizado en la parte inferior de la figura no. 2. Este,
abarca los programas estatales de apoyo a las iniciativas de emprendimiento,
así como todo el marco legal, comercial, financiero, educativo y de
investigación que influye en la generación de iniciativas emprendedoras.
Las iniciativas emprendedoras se generan,
de acuerdo al GEM, atendiendo a dos tipos de actitudes: la percepción de
oportunidades y de capacidad. Según el nivel de actividad, las firmas con
características emprendedoras se pueden encontrar en una etapa temprana, de
persistencia, o de salida. Mientras, según sus aspiraciones, pueden ubicarse en
la fase de crecimiento, de innovación, o bien hallarse en la etapa de creación
de valor social. Para el GEM, al igual que las firmas establecidas, las de
carácter emprendedor inciden en el crecimiento de las economías nacionales, al
producir empleos directos e indirectos e innovar técnicamente.
Como se muestra en la figura precedente,
al actuar en forma simultánea y complementaria, estos dos grupos de actividades,
tanto la concerniente a la economía primaria, como la respectiva a la actividad
emprendedora, logran un efecto sistémico en el crecimiento económico. Por un lado, las grandes corporaciones que
crean nuevas sucursales y generan mayor demanda de bienes y servicios, proporcionan
oportunidades para la creación de nuevos negocios; por otro, las pequeñas empresas
que aprovechan estas oportunidades, bajo un contexto creativo e innovador,
pueden trasladar su eficiencia y competitividad a las grandes empresas que
compiten globalmente. La finalidad básica del GEM es originar datos nacionales
e internacionales que den como resultado estudiar detalladamente la mitad
inferior del modelo conceptual presentado en la figura no. 2, que muestra el
modelo. Estas mediciones buscan, fundamentalmente, el seguimiento de la
actividad emprendedora por naciones, su monitoreo y vigilancia, así como la
generación de análisis comparativos con otros estamentos nacionales e
internacionales.
Desde la óptica del GEM, emprendimiento
es cualquier intento de nuevos negocios o creación de novedosas empresas que
tengan como resultado el autoempleo, la reorganización de un negocio, o la
expansión de uno existente, ya sea por un individuo, grupo de individuos o
firmas ya establecidas. El GEM estudia
el comportamiento de los individuos respecto al inicio y manejo de un negocio,
analiza el empresariado en sus diferentes etapas: la concepción del negocio, el
nacimiento de la empresa hasta la persistencia del emprendedor por mantenerse
en el mercado hasta convertirse en un negocio establecido, traspasando la
frontera de los cuarenta y dos (42) meses de existencia.
El GEM propone una secuencia que describe
el proceso de establecimiento de una organización emprendedora. El nacimiento
de la firma y su establecimiento, comprenden la etapa de temprana edad de la
actividad emprendedora. Si la iniciativa perdura y persiste en su existencia en
el mercado, hablamos de un negocio establecido, es decir, que ha traspasado la
frontera de los 3.5 años de existencia. Para mejor apreciación, a continuación
la figura número 3:
Figura no. 3
Etapas del proceso emprendedor, según el Modelo GEM
Fuente: Reporte Ejecutivo del GEM,
2008
Aspectos metodológicos de
tipo estadístico
Variables y Medidas
Esta investigación se trata de un
estudio no experimental, de corte cuantitativo, consistente en la aplicación de
regresiones lineales a las variables de estudio (índice de la actividad
emprendedora, índice de negocios establecidos y nivel educativo de los
emprendedores), incluyendo una variable de carácter moderador (entrenamiento
específico en términos de emprendimiento). Así, en este estudio se analiza la
relación existente entre el nivel educativo de los emprendedores y el índice de
emprendimiento y el de negocios establecidos, así como la incidencia del
entrenamiento adicional, en términos de emprendimiento, en ambos índices. Para
tales fines, se utiliza la base datos del GEM 2008 para un país latinoamericano
miembro del Global Entrepreneurship
Research Asociation (GERA).
Muestras y fuente de la data
Los
datos que serán analizados proceden del Proyecto GEM 2008. El GEM genera
información desde la encuesta aplicada a la población adulta (APS, por sus
siglas en inglés).
Encuesta a la Población Adulta: APS
La encuesta APS consiste
en un cuestionario estandarizado aplicado “cara
a cara” a una muestra representativa de la población adulta (comprendida
entre los 18 a los 64 años de edad). La
extensión de la encuesta varía en función de las respuestas dadas a
determinadas preguntas. Mediante esta encuesta se valoran aspectos tales como
el perfil socio-económico de los emprendedores (ponderando criterios de edad,
género, educación, nivel de renta, situación laboral), el nivel de actividad
emprendedora en el país y la dinámica empresarial del país. Este entorno
nacional abarca a su vez factores tales como el sector general en que operan
las iniciativas emprendedoras, la dimensión de las iniciativas emprendedoras
según el número de empleados, el potencial de crecimiento, la actividad
emprendedora de las empresas nuevas y consolidadas, la innovación en las
iniciativas incipientes y consolidadas, el nivel de competencia que enfrentan
las iniciativas incipientes y las consolidadas, así como el uso de nuevas
tecnologías en las iniciativas incipientes y consolidadas.
Igualmente, se consideran
elementos tales como la internacionalización y la expansión de las iniciativas
incipientes y consolidadas, la motivación de las iniciativas emprendedoras, ya
sea por oportunidad, por necesidad, o bien por motivos complementarios. Por
otro lado, es considerado también en el estudio GEM el proceso emprendedor de
la mujer y su perfil sociodemográfico, el tipo de firmas creadas y su motivación.
La encuesta APS es administrada por una firma subcontratada para estos fines,
bajo la aprobación de la coordinación global del proyecto. Algunos de los
aspectos considerados en la propuesta metodológica de la firma subcontratada
son los siguientes: la encuesta tiene un
rango de cobertura nacional, con representación de las 10 regiones y 32
provincias en las cuales las Oficinas Nacionales de Estadística y las Oficinas
Nacionales de Planificación han dividido los territorios de los diferentes
países, según diversos propósitos oficiales y administrativos. Como una
variable clasificatoria de los territorios nacionales, las muestras también
discriminan entre zonas urbanas y rurales. Una tercera estratificación implica
la consideración de tres principales unidades de cartografía: áreas, polígonos
y segmentos.
El marco muestral se
sostiene en segmentos como unidades estadísticas primarias (PSU). Cada PSU urbano abarca un promedio de 25 a 35
viviendas, y cada PSU rural abarca unas 15 a 25; un conjunto de 10 viviendas se
seleccionan aleatoriamente de cada PSU.
Tanto las PSU como las viviendas a considerar se distribuyen
proporcionalmente entre las regiones y sus respectivas áreas urbanas y rurales.
Serán considerados como parte de la población todos los individuos con edades
comprendidas entre los 18 y los 64 años de edad, residentes permanentes, estén
dentro o fuera de la fuerza laboral, con exclusión de los turistas, militares e
individuos recluidos en instituciones carcelarias o de atención mental.
La coordinación global
del GEM ha establecido la intervención de unas 2,000 viviendas-individuos para
conformar el marco muestral, a ser distribuidas proporcionalmente entre las
regiones del territorio nacional, de acuerdo al diseño cartográfico. No obstante, a fin de garantizar la
eficiencia, suficiencia y precisión de la muestra, es decir, obtener 2,000
encuestas efectivas, se ha asumido un ajuste del muestreo que permite el
alcance del tamaño de muestra mínimo, reduce el margen de error posible y eleva
el nivel de confianza. Este ajuste consiste en la aplicación de un factor de no
cobertura (t) al tamaño de la muestra estimado para cada estrato, dominio o PSU,
el cual eleva la muestra operativa final (n*) a:
N*=n/(1-t) =2000/(1-0.1) =2000/0.9
=2,220, donde t=radio de no cobertura
Para el propósito del
presente estudio, fue estimado un radio de cobertura efectivo de 90%, lo cual
eleva la muestra operativa final a 2,220 encuestas a nivel nacional, que por su
distribución equilibrada han de representar todas las demarcaciones regionales.
Una vez recolectados, los datos de APS son tabulados mediante el software Statistical Packet for Social Sciences
(SPSS, por sus siglas en inglés) y para su armonización son remitidos a la London Business School, en Londres. Tras
ser revisadas y armonizadas con la data global, estas bases de datos regresan
al Equipo Nacional, para servir como insumo a la elaboración del Reporte
Ejecutivo pertinente.
Medidas
El análisis de regresión moderada
es el procedimiento apropiado cuando la teoría postula diferencias en la forma en
la que se generan las relaciones entre dos variables, cuando dicha relación se
presenta como una función de una variable moderadora (Saunders,
1956; Zedeck, 1971; Arnold, 1982). La variable moderadora puede ser continua o
discreta (Cohen & Cohen, 1975; Peters & Champoux, 1979; Champoux y
Peters, 1980). La flexibilidad de esta forma de análisis permite examinar virtualmente cualquier tipo
de efecto moderador. Aunque en la mayoría de los casos, el efecto de las
variables moderadoras se hace mediante el uso de regresiones lineales, el
procedimiento también permite el análisis de interacciones no lineales (Cohen y
Cohen, 1975; Peters & Champoux, 1979; Champoux, 1980; Champoux y Peters,
1980; Champoux, 1981). Los resultados del análisis permiten al investigador
examinar dos aspectos del problema de investigación: las diferencias en los
niveles de respuesta, así como también la tasa de cambios de respuestas situados
a diferentes niveles de la variable moderadora.
RESULTADOS
Para
la comprobación de las tres primeras hipótesis de esta investigación, que
envuelven, (1), el índice total de emprendimiento y su relación con el nivel
educativo de los emprendedores, (2), el índice de emprendimiento y su relación
con el entrenamiento específico en emprendimiento, y (3) la capacidad
moderadora del entrenamiento en emprendimiento en la relación que se genera
entre el índice total de emprendimiento y el nivel educativo de los
emprendedores, se procedió a aplicar una regresión lineal, incluyendo las
siguientes variables, tanto dependiente, independientes y la denominada moderadora,
a considerar:
Variable dependiente:
Y (Tea08), Índice total de
emprendimiento del año 2008
Variables independientes:
X1: Nivel de educación de los
emprendedores
X2: Entrenamiento adicional (en términos
de emprendimiento) recibido por los emprendedores.
Variable moderadora:
X3: Nivel educativo de los emprendedores multiplicado por el entrenamiento
adicional recibido por los emprendedores.
La formulación y planteamiento de la referida ecuación
es el siguiente:
Y (tea08) =
.231 + .042 X1 (nivel de educ.) + .098 X2 (entrenamiento) + 0.27 X3 (nivel educativo
*entrenamiento)
Según
la formulación de esta ecuación, se predice el índice total de emprendimiento
en función de las variables independientes, que son: el nivel educativo
logrado, el entrenamiento específico en emprendimiento, y la variable moderadora,
que se obtiene mediante la multiplicación de las dos anteriores. Así, los resultados obtenidos de la referida
ecuación se muestran en la tabla no. 1, presentada a continuación:
Tabla
no. 1
Resultados
obtenidos en la regresión lineal con variable moderadora, comprobación de
hipótesis (1), (2) y (3).
Fuente:
Elaboración propia, a partir de la base de datos del GEM, 2008
Tal como se puede observar en la
tabla anterior, para la hipótesis (1), se obtiene un Sig. de 0,001, lo cual
implica que se acepta la hipótesis de que el índice total de emprendimiento
está positivamente relacionado con el nivel educativo de los emprendedores, dado
que el coeficiente obtenido es significativo. Por el contrario, para la
hipótesis (2), que propone que el índice de emprendimiento está positivamente
relacionado con el entrenamiento específico en emprendimiento, indistintamente
del nivel educativo del emprendedor, se obtiene un Sig. de 0,388, lo que
implica rechazar dicha hipótesis. En cuanto a la hipótesis (3), que involucra
la variable moderadora denominada ¨entrenamieno específico en emprendimiento¨,
y que se esperaba incidiera positivamente en la relación entre el índice total
de emprendimiento y el nivel educativo de los emprendedores, se obtiene un Sig.
0,588, lo que implica descartar esta hipótesis, tal como ocurriera con la
proposición número (2).
En relación a las hipótesis restantes, referidas, (4) a la relación
positiva entre el índice de negocios establecidos y el nivel educativo de los
emprendedores, (5) a la relación positiva entre el índice de negocios
establecidos y el entrenamiento específico recibido en términos de
emprendimiento, sin importar el nivel educativo del emprendedor, y finalmente, (6)
a que el entrenamiento constituye un elemento moderador entre el índice de negocios establecidos y el nivel educativo de los
emprendedores, se definieron las siguientes variables:
Variable dependiente:
Y(estbbuso), Índice total de negocios
establecidos, 2008
Variables independientes:
X1: Nivel de educación de los
emprendedores
X2: Entrenamiento adicional (en términos
de emprendimiento) recibido por los emprendedores.
Variable moderadora:
X3: Nivel educativo de los emprendedores multiplicado por el entrenamiento adicional recibido por los
emprendedores.
Según nuestro planteamiento, el índice de
negocios establecidos depende del nivel educativo de los emprendedores y del
entrenamiento específico recibido por los mismos, en términos de la actividad
emprendedora. Adicionalmente, se espera que la variable moderadora, en este
caso obtenida por el producto entre la educación de los emprendedores y su
entrenamiento, incida positivamente en la relación de ambas variables. La
formulación y planteamiento
de la ecuación para estas hipótesis, (4), (5) y (6) es el siguiente:
Y(estbbuso) = .158 - .011 X1 (nivel
de educación) - .024 X2 (entrenamiento) + 0.005X3 (nivel educativo *entrenamiento)
De la
ecuación anterior, se obtienen los resultados, contenidos en la tabla número 2,
mostrada a continuación:
Tabla
no. 2
Resultados
obtenidos en la regresión lineal con variable moderadora, comprobación de las hipótesis
(4), (5) y (6).
Fuente:
Elaboración propia, a partir de la base de datos del GEM, 2008
Tal como se puede apreciar en los resultados
obtenidos, ninguno de los coeficientes de la ecuación anterior, resultan
significativos, por tanto, procede el rechazo de las hipótesis (4), (5) y (6).
DISCUSIÓN
La evidencia empírica analizada en la
presente investigación apoya la hipótesis de que el índice total de
emprendimiento está positivamente relacionado con el nivel educativo de los
emprendedores. Por el contrario, los resultados no soportan la hipótesis de que
exista una relación positiva entre dicho índice y algún entrenamiento
específico en términos de emprendimiento recibido por los emprendedores,
independientemente de su nivel educativo. Igualmente, al considerar la variable del
entrenamiento adicional de los emprendedores como de tipo moderadora, y en
cuanto a la relación entre el índice de emprendimiento y el nivel educativo de
los emprendedores, los resultados muestran que dicha relación no se produce.
En cuanto al índice de los negocios
establecidos, es decir, aquellos que sobrepasan la frontera de los tres años y
medio de existencia, y su hipotética relación positiva con el nivel educativo
de los emprendedores, dicha relación no se confirma en el presente estudio. Así
mismo, se rechaza la hipótesis que plantea en esta investigación, la existencia
de una relación positiva entre el índice de negocios establecidos y el
entrenamiento en términos específicos del emprendimiento, indistintamente del
nivel educativo de los emprendedores.
Finalmente, los resultados obtenidos
mediante la aplicación de la metodología estadística ya descrita, demuestran
que el entrenamiento, considerada como una variable moderadora, no incide de
forma positiva en la relación existente entre el índice de negocios
establecidos y el nivel educativo de los emprendedores. Algunas posibles
explicaciones y alternativas a estos resultados obtenidos se comentan a
continuación.
IMPLICACIONES Y CONCLUSIONES
Según los datos del GEM (2008),
analizados en el presente estudio, mediante la formulación de dos ecuaciones
lineales, que incluyen el entrenamiento en términos emprendedores como una
variable moderadora, existe una relación
positiva entre la educación y el índice total de la actividad emprendedora, no
ocurriendo así con las demás hipótesis de la investigación, las cuales, tal
como ya se ha indicado en los resultados, no se verifican a partir en la
muestra analizada en este estudio. Estos hallazgos pudieran encontrar
explicación en los siguientes factores:
· Gestionar
una iniciativa emprendedora implica una serie de competencias, habilidades y
destrezas otorgadas parcialmente por los sistemas de educación formal
Desarrollar una idea de negocios implica
la combinación de una serie de nuevos elementos (Schumpeter, 1912). Este
reordenamiento de recursos, puede originarse en dos dimensiones del
emprendedor, la ocupacional y la conductual (Sternberg y Wennekers, 2005). En
la primera, se espera que se generen empleos mediante la detección de
oportunidades de negocios en el mercado, mientras que en la acepción conductual
del fenómeno, el individuo emprendedor muestra actitudes innovadoras
independientemente de la conformación o no de una iniciativa en términos
empresariales. En ambos casos, el emprendedor debe gestionar, administrar y distribuir
recursos de forma eficiente.
Esta administración eficiente dependerá
de elementos externos e internos al emprendedor, unos contenidos en su
contexto, -tales como el capital y las redes sociales, de las que dispone el
emprendedor-, otras se constituyen como características propias y personales,
como por ejemplo el nivel educativo del emprendedor y su capacidad de detección
de oportunidades en el mercado. No cabe duda de que, si se dispone de las
herramientas fundamentales para realizar una mejor labor emprendedora, tanto de
cara al entorno como al propio emprendedor, dichas funciones gerenciales,
administrativas y emprendedoras serán mucho mejor desarrolladas. Sin embargo,
no todas las herramientas que se requieren para emprender pueden se
proporcionadas por los sistemas formales de educación, otras si. Así, según los
resultados obtenidos en este estudio, la actividad emprendedora se relaciona de
forma positiva con el nivel educativo de los emprendedores, pero no con el
entrenamiento adicional, tanto para la conformación de la iniciativa, como para
el sostenimiento de la misma en el tiempo.
· Esto implica que existen aspectos
del emprendimiento que no se enseñan, por lo menos no a través de los sistemas
formales de educación
La decisión de emprender, según Baron
(2006), viene asociada a diversos aspectos de la vida del emprendedor: su
entorno y una serie de condiciones internas que le caracterizan. Por otro lado,
García-Cabrera y García Soto (2008) aluden a la dimensión psicológica y social como
aspectos fundamentales que describen el perfil emprendedor. Así, emprender
dependerá de factores tales como la pertenencia o no a redes sociales, la
necesidad de logro del individuo, su aversión o no al riesgo. O sea, la
decisión de emprender dependerá de la conformación de un capital social y
humano por parte de los emprendedores. Dakhli y Clercq (2004) señalan que la
educación y el entrenamiento recibido por los emprendedores constituyen
elementos que conforman el capital humano y social del emprendedor.
Sin embargo, los resultados obtenidos en
este estudio, no muestran asociación entre el índice total de emprendimiento y
de negocios establecidos, la educación y el entrenamiento recibido por los
emprendedores, incluso considerando a ésta última como variable moderadora. Una
posible explicación a este fenómeno es que existen aspectos del emprendimiento
que no se enseñan, por lo menos no de la manera tradicional considerada en los
sistemas formales educativos. En efecto,
según Leibenstein (1968), no todos los aspectos de la actividad emprendedora
pueden ser objeto del proceso de enseñanza y aprendizaje, debido a que existen unas
condiciones tan inherentes al individuo, que resulta muy difícil su
sistematización en códigos formales de transmisión de conocimientos. Esta
condición bien puede explicar los resultados que evidencian la no relación
entre las variables mencionadas.
· Los contenidos y competencias enseñadas en los sistemas formales de
educación, sumados al entrenamiento adicional recibido, pueden estar no
exactamente sincronizados con las competencias reales requeridas para emprender
y sostener la iniciativa en el tiempo
Como corolario de lo anterior, se puede
esperar que los programas y cursos en torno al emprendimiento, de los que se
dispone en la actualidad en las escuelas de negocios, universidades y centros
de enseñanza de todo el mundo, posiblemente no se encuentran del todo
sincronizados con la demanda real de lo que se necesita para ser emprendedor. O
bien, los contenidos y programas de sus asignaturas en referencia al
emprendimiento enseñan sólo lo que es ¨transmisible¨, prescindiendo de forma
involuntaria de lo que ¨no se enseña¨, y que sea posiblemente mucho más rico
que lo anterior.
· En consecuencia, el emprendimiento
en sí mismo es un entrenamiento que suple estas posibles deficiencias entre lo
aprendido y lo requerido en la realidad
Ahora bien, hemos dicho que, en efecto,
existe asociación entre los niveles educativos de los emprendedores y el índice
total de emprendimiento, lo que implica que ciertamente, para emprender se
requieren una serie de habilidades y conocimientos que proveerán al emprendedor
de las herramientas básicas de gestión. Sin embargo, en la presente
investigación se obtienen resultados que apuntan a que no existe relación entre
dichos niveles educativos, el entrenamiento y
la tasa total de emprendimiento, además de haberse comprobado que estas
variables de corte educativo tampoco guardan relación con el índice total de
negocios establecidos, o lo que es lo mismo, para lograr que una iniciativa
emprendedora sea sostenible en el tiempo, resulta indistinto poseer educación
formal y entrenamiento adicional.
Tenemos entonces la siguiente situación: por
un lado, se requiere de conocimientos y habilidades para emprender, y por otro,
los resultados apuntan a que no existe relación entre las variables (nivel
educativo y entrenamiento y las de tipo emprendedor). Resulta oportuno
considerar la postura de Sternberg y Wennekers (2005), quienes afirman que la
actividad emprendedora en sí misma constituye una coyuntura de aprendizaje,
puesto que enfrenta al emprendedor con una serie de obstáculos y circunstancias
que ponen a prueba sus conocimientos y habilidades, su capital social. Pero,
este aprendizaje no responde al sistematizado y ordenado en los sistemas
formales de educación, que abarcan los programas de entrenamiento inclusive.
Así, una posible explicación a los resultados obtenidos en este estudio es que
el emprendimiento constituye en sí mismo una coyuntura de aprendizaje que
entrena y capacita al emprendedor, por lo menos en términos específicos de la
actividad emprendedora.
· En el contexto estudiado, y dadas las características de poca complejidad
de las iniciativas emprendedoras analizadas, los emprendedores requieren de
herramientas más simples, y por tanto, los mismos son capaces de gestionar con niveles
educativos inferiores, en comparación con los requeridos para lidiar con
iniciativas de mayor complejidad.
El país objeto de estudio de esta
investigación, responde a las características propias de un espacio
latinoamericano, en vías de desarrollo, con un marco legal, educativo, jurídico,
comercial e institucional más bien débil y en proceso de fortalecimiento. Altas
tasas de desempleo, bajos niveles educativos y poca mano de obra especializada
ponen estas afirmaciones de manifiesto. En este contexto, cabe esperar que las
iniciativas emprendedoras que surjan respondan a características de menor
complejidad empresarial, en relación a las surgidas en otros contextos con
condiciones más estables en cuanto a sus niveles de desarrollo. En función de
esto, si las iniciativas emprendedoras analizadas y consideradas en el presente
estudio no responden a condiciones de alta complejidad, no se requerirán de
conocimientos especializados para gestionarlas, y de ahí la posible no
asociación detectada en los resultados obtenidos en este estudio. No se requieren
de niveles educativos ni de entrenamiento para que surja una iniciativa,
tampoco para que se mantenga en el tiempo, debido a que la complejidad de las
mismas no implica poseer conocimientos altamente especializados, por tanto, la
educación y el entrenamiento no influyen de forma positiva. En este sentido, resultados similares
obtuvieron Lee y Tsang (2001) al comprobar que la educación tiene un efecto
positivo en el crecimiento de la organización, pero ¨juega un papel menos
importante en las iniciativas emprendedoras más pequeñas, porque son de hecho
mucho más simples en cuanto a su complejidad empresarial.¨ (2001, 597).
· Una necesidad impostergable: Sistemas educativos de más calidad y
pertinencia a la realidad
Todo lo anterior nos conduce a la convicción
de que se requieren sistemas educativos, tanto formales como en términos del
entrenamiento adicional recibido, y en este caso orientados a la actividad
emprendedora, que realmente aporten los conocimientos necesarios para emprender
y enfrentar efectivamente los elementos del entorno, gracias a la disposición
de una serie de competencias que efectivamente respondan a la realidad.
Educación que capacite de forma sistémica y holística, no sólo en contenidos,
si no en cuanto a las habilidades y competencias realmente demandadas.
· Enseñando a emprender y a sostener la iniciativa: ¿Se precisa de un
re-enfoque?
Ya hemos discutido sobre los aspectos y elementos
del fenómeno emprendedor que ¨no se enseñan¨, o por lo menos no sistematizados
en los códigos formales de enseñanza que conocemos tradicionalmente. Este
estudio induce a pensar que la forma de enseñar a emprender requiere de un
re-enfoque. Si el emprendimiento en sí mismo es un entrenamiento, y lo que
enseñamos actualmente no guarda relación con la actividad emprendedora
desarrollada ni con su sostenibilidad, resulta oportuno considerar si el
proceso no debe dar al revés: Desde la realidad al aula, no del aula a la
realidad. En tal sentido, se trata de incorporar el conocimiento generado por
la experiencia de los propios emprendedores a los sistemas educativos formales,
en vez de primero darles herramientas académicas para que posteriormente emprendan.
Proponemos un nuevo enfoque que integre el conocimiento generado desde la misma
actividad emprendedora con lo discutido en el aula, pero priorizando la parte
práctica en vez de la teórica.
· Una discusión abierta y futuras líneas de investigación
Como mecanismo de validación y
enriquecimiento de lo aquí investigado, proponemos realizar esta misma investigación,
aplicando la metodología descrita, a otros países de Latinoamérica participantes
en el GEM 2008, y en cuyos espacios se formularon preguntas relacionadas con el
entrenamiento en emprendimiento, con la finalidad de verificar si se obtienen
resultados coincidentes con la presente, y en consecuencia, buscar de forma
conjunta posibles respuestas a las situaciones aquí planteadas.
Finalmente,
entendemos que esta investigación, lejos de cerrar una discusión, abre
múltiples posibilidades de aprehensión de la realidad emprendedora
latinoamericana. Este estudio toca tópicos de gran interés y controversia
actual: educación y emprendimiento, y nos coloca en la necesidad de reflexionar
sobre la importancia de los contextos que envuelven la actividad emprendedora,
entre otros elementos. Mediante la
continuación y sucesión de líneas de investigación relacionadas, derivadas y
contrapuestas a la presente, se aportarían datos, literatura y conclusiones
adicionales útiles para el mejor entendimiento de nuestros emprendedores, y
así, consecuentemente lograr políticas y programas de apoyo más focalizadas en
su desarrollo.
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